Hoy es un día muy especial para la humanidad y la biosfera.

La Federación Ambientalista Internacional (FAI), fundada por el Geobiólogo experto en contaminación electromagnética, Juan Martín López Sancho, declaró el año 2016, el 08 de noviembre como el Día Mundial sin Wi Fi.

El objetivo de esta iniciativa fue visibilizar el riesgo al que están expuestas millones de personas que se conectan a Internet mediante Wi-Fi desconociendo el impacto que tiene su uso prolongado.

La mayoría desconoce su toxicidad y lo percibe como inherente a nuestras sociedades modernas, pues parece ser una tecnología más limpia, cómoda y eficiente; no obstante, esta radiación, recibida de manera directa y constante, principalmente por medio del uso de teléfonos inteligentes, representa un daño silencioso que impacta negativamente y a largo plazo la salud de seres humanos y ecosistemas en infinidad de ámbitos.

El sistema Wi-Fi emite mucha más radiación que una antena de telefonía móvil o que antenas repetidoras; en Latinoamérica, el sistema Wi-Fi se ha extendido en los cuatro últimos años y avanza descontroladamente cuando en otros países más desarrollados ya están considerándolo como un tóxico ambiental y está siendo prohibido.

En febrero de este año, la Oficina de Salud Pública de Inglaterra, recomendó reducir la exposición de los teléfonos móviles, a pesar de que lo viene haciendo desde el 2012; Francia tiene en vigor varias políticas que reducen la radiación de radiofrecuencia en las escuelas, hacen educación y miden la radiofrecuencia constantemente; en Israel, desde el 2013, se han publicado directrices que limitan la radiación de WiFi en las escuelas, al punto que el 2016 se prohibió el uso de celulares durante el día escolar para alumnos y personal docente; Brasil emitió el 2018 una estricta ley que incluye «áreas críticas» y de vigilancia; en Alemania, la Oficina Federal de Protección Radiológica (FORP) recomendó mantener las exposiciones a estos campos electromagnéticos tan baja como sea razonablemente posible por la imposibilidad de medir los efectos a largo plazo.

Rusia, este año, a raíz de la pandemia, hizo severas recomendaciones, entre las que destacan el no uso de celulares con fines educativos hasta los 18 años (uso de cuadernos y libros); la exclusión absoluta de los menores de 6 años a la exposición; niños entre 6 y 12 años, incluida la televisión, no mayor a 2 hrs diarias; el uso de notebooks o tablets para clases online permitido a los mayores de 15; y que la ubicación del punto WiFi debe estar a una distancia de al menos 5 m del lugar de trabajo, entre muchas más.

Finalmente, Suiza, se constituye como un modelo. Hace años que reconoce esta amenaza y con motivo del despliegue del 5G en Europa, su gobierno y la ciudadanía, han sido muy estrictos. Los límites permitidos de radiación de radiofrecuencia son de los más estrictos del mundo, mucho más que los de la ICNIRP o la FCC en que se basan muchos países. Incluso con el fuerte impulso del 5G en 2019, se negó a debilitar sus límites de radiación de radiofrecuencia a través de su parlamento.  Los suizos miden y monitorean la radiación de radiofrecuencia en todo el país para lo que desarrolló una web de acceso público, con múltiples recomendaciones. El gobierno tiene sus propios expertos en campos electromagnéticos y radiación no ionizante (BERENIS). El 2019, varias regiones votaron en contra del despliegue y el país va a supervisar los niveles de CEM.

El tiempo pasa y en países como el nuestro, la tecnología 5G se presenta como un gran salto hacia el futuro; no es comprensible que las instituciones responsables no actúen frente a la intención de desplegar masiva, irreflexiva e imprudentemente esta tecnología sin un adecuado estudio y concientización de los daños que esto reporta a las mismas personas que pretende beneficiar; esto  podría constituir un escenario que con seguridad, nos hará tomar en serio la envergadura de esta amenaza ambiental.

Queridos amigos, queremos contarles que Unid@s Por Tecnología Responsable, en línea con los planteamientos de cientos de prestigiosos e independientes científicos internacionales, hizo hace algunas semanas, un llamado al Ministro de Salud Dr. Enrique Paris por medio de una carta suscrita por muchos médicos. Al día de hoy constituyen casi 200, y adicionalmente, ya son miles de ciudadanos independientes que adhieren. En esta carta se pide una moratoria al despliegue de la tecnología 5G hasta que se demuestre inocuidad para el ser humano y el medio ambiente.

¡Para lograr la moratoria al despliegue de la tecnología 5G necesitamos tu firma y la de muchos más!

Como miembros de la organización, queremos hacer un potente llamado a que cada uno de ustedes, además de firmar la carta logre que tres personas más también la firmen  y así sucesivamente.

¡Esta “regla de abanico” es muy importante para la moratoria!

¡Chile te necesita!

¡Detengamos juntos el despliegue!